PRÓXIMA TOCADA

lunes 26 de octubre de 2009

CONCIERTO EN EL PALACIO CHICO

Este jueves 29 de octubre a partir de las 19:00 hrs., presentaré un concierto electroacústico en el Patio de las Culturas (Ministerio de Culturas, Ayacucho esquina Potosí), como parte del ciclo “Noche de Cuerdas” auspiciado por el Ministerio de Culturas.

El concierto incluirá canciones de mis dos álbumes solista, (“Astronauta”, 2007 y “Minimalia”, 2008) al margen de algunas canciones inéditas del próximo, con la consabida ensalada de rock, pop, folk y canción de autor, que muchos de ustedes conocen.

Afortunado a rabiar, estaré acompañado por una banda de músicos caperuzos de la escena local: Iván Guzmán (batería), Marcelo Murillo (percusión y flauta traversa), Celine Appel (teclados), Julio Jaime (bajo) y Gabriel Guzmán (guitarras) además de la participación especial del charanguista de Sobrevigencia (y otras gentes) Ariel Choque.

La entrada es libre. Pasen la voz.

viernes 23 de octubre de 2009

HOMBRE DEL RENACIMIENTO O EL RENACIMIENTO DEL HOMBRE


(el dibujo es del Marco Tóxico. Este artículo está incluido en el #2 de la revista de arte NINGUNO, que está muy recomendable. Feliz Cumple Charly!)


“Es solo rocanroll, pero ya es mucho para vos”
Charly García



Hay alguna gente para la que la fórmula de la fotografía del antes y después definitivamente no funciona. Con otros, habría que preguntarse antes de qué, y a veces el después podría ponernos ante la presencia de un ente absolutamente irreconocible. Hurgando en los capítulos infantiles de las biografías y patografías de los artistas más famosos el caso de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde ya no resulta tan extraño. Frecuentemente se dice que los genios son aquellos que no pertenecen a su tiempo histórico y se ensalza su carácter gaviero, visionario. Hace tiempo escribí, en un homenaje a Kurt Cobain, que lo que hace genio a un genio es que no podemos ponernos en su lugar, es decir que la genialidad nos resulta tan fascinante como incomprensible.

De esos pocos quiero ocuparme brevemente hoy -de su intuición y comprensión del mundo, a veces devenida en fatal premonición-, de los que parecen querer irse antes, para evitarse la contemplación del horror, de los que procuran el escándalo para reafirmarse, los encantadores bipolares, suicidas, histéricos, etc., cuadros clínicos y adjetivos que, hechos virtudes, conforman la estampa de un tal Charly García.

En el último año, los medios (sobre todo los argentinos) ligados a la farándula no escatimaron imágenes de la condición física del astro argentino Charly García. Desde el evidente y bochornoso deterioro pseudo-autista que exhibía hace casi nueve meses mientras era levantado en una camilla para su forzosa internación, hasta su sorprendente lozanía -incluso sobrepeso- luego de su recuperación en la quinta de Palito Ortega, en Luján, hace pocos meses. Sin duda un nuevo capítulo en la copiosa biografía del compositor gaucho. Sin duda lo mejor que hizo Palito Ortega en toda su vida.

El vértigo de nuestra época nos priva de maravillarnos ante la descomunal obra, la letra certera (tan lírica como vulgar), el arraigo pop, la capacidad de mimetismo y adaptación, la destreza instrumental, el inteligente manejo del background anglo, la habilidad para mantenerse despierto, lúcido, gracioso, apolítico e irreverente, la “maravillización” (técnica de mezcla y masterización sonora que García reclama como propia), y el periplo personal que ha conseguido realizar el artista argentino en los últimos cuarenta años. Ya sea desde el folk adolescente y existencial de Sui Generis, cuando nadie en estas latitudes sabía quién era Graham Nash o Joni Mitchell; en la encriptada y culta crítica al régimen dictatorial de los últimos años de aquel dúo y en la experimentación sonora de La Máquina de Hacer Pájaros; en el Dream Team que armó con Serú Girán; en los coqueteos pop y la decidida afiliación al new wave de principios de los 80’s, continuada por álbumes solista impecables donde el beat box y el sintetizador destacan; en el telón inasible de “La hija de la lágrima”, que inaugura una nueva era: "Say No More", que nos traería más experimentación, delirio, oscuridad y comportamiento errático acorde a las circunstancias del amanecer de un siglo agitado; o en esta nueva señal de vida y vigencia: el lanzamiento simultáneo y online de “Deberías saber porqué”, el nuevo corte, tan nuevo como clásico, grabado con nueva banda. Asistimos al renacimiento del hombre.

No intento esbozar una teoría, sino discurrir alegremente sobre el tema de la genialidad y su marcada sociedad con lo que llamamos locura. Me ha tocado ver partir a algunos de los que considero más capos: Kurt Cobain, Shannon Hoon, Layne Stayle. También a tipos increíbles que se marcharon de este planeta, desde este país por cierto, sin dejar una puta cinta de cassette o las cenizas de sus poemas enamorados (también he soportado la tragedia de ver a actores y guitarristas transformados en oficinistas o pedagogos. No sé qué es peor). Heredamos la leyenda de la generación del 27, o sea, para mí, aquellos que celebraron (es sólo un decir: sabemos lo tristes que estaban) el número antedicho de cumpleaños antes de entregar el envase: Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin u otros excesivos occisos que también se fueron jóvenes, como Brian Jones o John Bonham. A todos ellos, unánimemente, se les atribuyen rasgos de genio y/o de loco. Y ojo que solo nombro rockeros más o menos recientes, que si nos metemos con los poetas, los músicos de jazz, los escritores checos, los pintores bigotudos que se van a Tahití y los pianistas rusos, no acabaremos nunca.

El historiador de arte Arnold Hauser afirmaba: «las obras de arte son provocaciones con las cuales polemizamos», vistas así, su asimilación a un contexto comercial y complaciente, su paso de contestatario a pop, destruiría los valores artísticos de la obra o, como en el caso de Cobain, al artista. La pregunta para los más radicales sería: ¿qué es peor: morir o venderse?

Esa exigencia de provocación no solo se entiende en el contenido de la obra, sino también en su portador, el creador de la misma, que a veces asume la provocación como un estilo de vida. El constant concept Say No More, acuñado en los 90’s parecía ser el habitat natural de las bravatas y berrinches de Charly (algunos lúcidos y entrañables como cuando, consultado acerca de su posible incursión en la política, declaró: “Emperador o nada” y otras espeluznantes como su salto desde un noveno piso a la piscina); pero en algún momento el slogan se convirtió en alter ego, entonces Charly empezó a abofetear periodistas en los aeropuertos o a lanzarle vasos de whisky a Bjork (afortunadamente con pésima puntería).

“La neurosis hace al artista y el arte cura la neurosis”, sentencia Philippe Brenot en Genio y Locura. Sin adentrarnos en el distrito propio del psicoanálisis, podríamos aportar que, el artista, canaliza su neurosis (la que, según Freud, es inherente a la constitución de todo sujeto psicológico) hacia territorios creativos y nosotros, la humanidad, el público, tenemos dos opciones: ignorarlo o divinizarlo (dejo para otro día el arduo tópico de la inspiración).

No todo es color de rosa como bien lo saben Daniel Johnston o Jeff Buckley, ambos gringos, ambos músicos geniales, ambos bipolares, ambos suicidas, con la diferencia de que el último se suicidó (o eso se cree) y el primero hizo un pacto con el Diablo. La “melancolía” aristotélica, idealizada después en la imagen del artista melancólico -por sensible y ensoñado-, dio origen a la noción sublimada del Hombre del Renacimiento. Y cuando uno habla de hombres del renacimiento se refiere invariablemente a Leonardo da Vinci como su paradigma: un hombre dotado de inteligencia y sensibilidad notables, y al mismo tiempo de una capacidad técnica y una disposición al trabajo en las más disímiles disciplinas del entendimiento humano, reconciliando ciencia y arte, saberes a los que la pereza histórica general insiste en confrontar.

En los tiempos que nos han tocado vivir, los aspirantes a artista picoteamos un poquito de todo: cortamos a los indeseables en el photoshop, subimos poemas automáticos a los blogs, twitteamos nimiedades cuando no vulgaridades, manoteamos la guitarra acústica que pedimos en nuestro cumpleaños número 15 cantando una lamentable versión de un lamentable tema de Octavia, hacemos cortometrajes relocos con las cámaras de nuestras mamás, etc.; en fin, todos sabemos hacer de todo. La diferencia con el Hombre del Renacimiento es que el tipo sabe hacerlo todo bien.

La genialidad, esa cualidad indefinible, tiene en Charly García a uno de sus más dignos supervivientes. A mí no me queda más que agradecer la posibilidad de escuchar nuevas canciones suyas por un tiempo. Por suerte aún hay tipos que caen de alto en la torre, se sacuden el polvo y te dicen: “Me tiré por vos”. Tips modernos del fin del mundo, filosofía barata: es solo rocanroll y si no te gusta te podés matar. Tal vez no te interesen las aventuras y desventuras de un drogadicto. Pero deberías saber porqué.

viernes 16 de octubre de 2009

GRACIAS A LA NEGRA, QUE ME HA DADO TANTO

(ESTA NO ES UNA ELEGÍA)
Lunes 5 de octubre.


(Este artículo fue publicado en el suplemento Puño y Letra de Correo del Sur, Sucre el jueves 8 de octubre)


Listo. Ahora que la entrañable Negra Sosa parece destinada a ser objeto de todo tipo de homenajes y tributos y, como escribí hace un par de años a tiempo de despedir a Syd Barrett, hay que hacer tripa para empezar a despedir a toda una generación de grandes de la música mundial, nos tendremos nomás que desayunar a las modelitos de la tele comentando “lo bien que cantaba esa señora” y no nos quedará otra que enterarnos lo mucho que le gustaban las canciones de Mercedes Sosa a personajes como Casimira Lema o soportar que en la calle nos ofrezcan los “Gandes Exitos”(sic) en producción pirata.

Por suerte, la tele puede apagarse. Y ya puestos en esta triste tarea de decir algo, de rendir homenaje –merecido pero prescindible- o esbozar un panegírico inoportuno –cuando empecé este escrito, el viernes pasado pedía (¿a quién?, si soy ateo) por la salud de la Cantora–, no podemos menos que agradecer el legado de esa voz que era todas las voces todas.

No me sé la biografía, la pueden googlear si gustan, lo que sé es que Mercedes Sosa me ha dejado –desde ese halo matriarcal que se desprendía de su apariencia imponente y a la vez amable, y sus más de 40 discos registrados— una impronta difícil de borrar. La buena noticia es que nuestras obras nos sobreviven, y opto por hacer –a la manera de Nick Hornby- un top 5 (número arbitrario donde los haya) de las cosas que le agradezco a la Negra Sosa:

1. Gracias la Negra conocí a la enorme cantautora chilena Violeta Parra. En aquel disco de 1971, Homenaje a Violeta Parra, que por supuesto llegó a mis manos en la forma de un cassette sanyo truchísmo, regrabado, con las tapas fotocopiadas; donde la poderosa voz de la Negra encendía la chispa de la lírica popular e irreductible de, me aventuro a decirlo, la más grande compositora de esta parte de América.

2. Si no fuera la Negra quizás no sabría quien es Milton Nascimento, ni Djavan (¿se acuerdan de esa versión en vivo de Inconsciente colectivo de Charly García?, ¿y de Sina, que da título –en español– a su álbum de 1993?), compositores fundamentales de la Música Popular Brasileira, infinito y grato banco de datos musical, del cual no puede uno no dejarse salpicar en esta vida, si no empaparse a placer. Parafraseando a Mafalda diríamos: Mirá vos por dónde se viene uno a enterar que existía la MPB.

3. Sin pecar de ingratos con el gran León Gieco, Mercedes Sosa impulsó y potenció –quizá sin tener plena conciencia de ello y a causa de su carácter de incuestionable en la escena de su país- el diálogo entre el rock y el folklore argentinos, o más bien entre los músicos que cultivan ambos géneros. Y hasta salieron algunas cosas lindas como el dúo con Nito Mestre (Escondo mis ojos al sol, 1983), del temón de Gieco La colina de la vida o Dale Alegría a mi Corazón, himno de Fito Paez (artista con quien fundó una feliz colaboración continuada en las últimas dos décadas) popularizado a rabiar en los 90’s y coreado hasta por las barras bravas.

4. El disco doble de dúos, Cantora, editado este año, es sin duda un acierto comercial y un despropósito artístico que nos deja, sin embargo, dos joyas: Deja la vida volar, canción de Víctor Jara, versionada junto a la calidad interpretativa y la extraordinaria voz de Pedro Aznar; y el bellísimo tema de Luis Alberto Spinetta, Barro tal vez. El Flaco se había resistido durante dos décadas a corchearse con doña Sosa, incluso hizo pública su negativa ante una declaración casual en que la Negra dijo que le gustaría hacer un dúo con Spinetta, específicamente con esa canción, lo cual por supuesto a la prensa argentina se le antojó una invitación formal y cortés. Finalmente el Flaco se ablandó y lograron juntos una versión hermosa. Tampoco están nada mal Zona de Promesas con Gustavo Cerati –aunque prefiero la versión de Fabiana Cantilo (Golpes al Vacío, 1995)–, ni la Zamba del cielo con Fito Páez y Liliana Herrero. No hay que olvidar que -después de todo- incluido en su All-stars también están Sabina, Serrat, Drexler y Luis Salinas. Eso sí, cuando lleguen al dúo con Shakira, salten de pista por favor.

5. El eterno chisme general, difundido ampliamente en la segunda mitad de los 90’s, de que la cantante tucumana llegaría a tocar (bueno, a cantar) al Festival de la Cultura de Sucre (anunciaron alegremente también a Silvio Rodríguez, a Pablo Milanés y a Joan Manuel Serrat: mamada), parte de esa manía de soñar en voz alta que tienen las autoridades culturales y la proclividad nacional al rumoreo; y una condición de iluso irremediable, me ponían a hacer la mochilita todos los años y lanzarme a la capital a habitar los alojas repletos de hippies alterandinos, asistir devotamente a cuanto espectáculo ofrecieran, guitarrear hasta altas horas en las plazas y casas ocasionales, patayperrear por Sucre en compañía de desconocidos (donde conocí incluso la oculta Charcas: las negras de la Ciudad Blanca, recintos a los que no sabría cómo regresar), tocar Savia Nueva y una lamentable versión de Guantanamera (repitiendo la misma estrofa mil veces) en el comedor popular del mercado a mediodía para, a continuación, pasar la gorra a los comensales y, finalmente, poder ver realizado el sueño de ver en vivo a gente a la que admiro mucho (léase Charly García, Spinetta, León Gieco y alguno más).

No puedo decir mucho más, afortunadamente la Negra no se ha ido tan lejos: está a un play de distancia. La doña vino a este mundo a ofrecer su corazón, lo que me queda es devolverle la gratitud y memoria que tanta falta nos hacen.

martes 13 de octubre de 2009

DESCARGATE iPoem GRATIS



"quien quiera oir que oiga"
Litto Nebbia



No se trata de regalar sino de compartir. Ni tampoco de ingratitud sino de independencia.


Este libro fue publicado en agosto del año pasado por la editorial alternativa Yerbamala Cartonera y reeditado artesanalmente un par de veces según la demanda y la eventualidad de festivales a las que la editorial o yo asistiera.


Lamentablemente no pudo estar disponible físicamente los últimos meses después de la Feria del Libro, así que ahora, lo pongo a disposición de quien quiera leerlo.


Bienvenidos poetas, mangueros, downloaders viciosos, fans del copyleft, coleccionistas cartoneros y curiosos particulares. La Organización Mundial de la Salud está de acuerdo conmigo en que leer poesía no hace ningún daño.


Para descargar, haz click aquí nomás.

jueves 1 de octubre de 2009

2 poemas nuevos


RELOJ


“…nunca calla, solo se desprende…”
Luis Alberto Spinetta


Hay un reloj que desprende los sueños
de su caparazón dorado.
Hay una noche,
un tejado,
un estrabismo.

Hay una sombra azur que gobierna las ciudades
las distancias
los espejos

un beso con un ojo en tinta a manera de bautismo,
hay dos recuerdos ajenos.





ESFERA

El frágil pescuezo de grulla
desciende
sobre el territorio de luz

Hay un fulgor que domina las cosas
y su metonimia

el todo se abraza
sobre su propio eje
con la ilusión del tiempo
en los espectros pedestres;

más vale orientar el silencio hacia la esfera
que abomina la impaciencia.

Después de todo el mundo no es más que una pelota de ausencia.

martes 25 de agosto de 2009

HONDURAS RESISTE EN BOLIVIA

ACCIÓN ARTÍSTICA URGENTE


Honduras Resiste en Bolivia, Acción Artística Urgente, es el nombre del evento que se desarrollará del 27 al 29 de agosto en Etno Café a partir de las 20:00 hrs. Esta exposición multidisciplinaria y colectiva de arte es organizada por el artista plástico hondureño Yankel Dickerman y los artistas bolivianos Daniel Suarez, cineasta, y Vadik Barrón, músico y poeta, con el apoyo de Etno Café Cultural, la AECID y la Fundación Solón.

El grupo musical Sobrevigencia, el cantautor Carlos Arancibia y el actor Pedro Grossmasn son algunos de los artistas locales que se suman a esta acción de protesta contra el golpe de Estado perpetrado en Honduras el pasado 28 de junio y que ha sumido al país centroamericano en una crisis social y política que, lamentablemente, hasta el momento no encuentra una solución pacífica y efectiva.

Por su parte, gracias a gestiones particulares del artista Yankel Dickerman y comunicaciones vía Internet se ha logrado reunir una importante muestra de video, literatura, fotografía y música producida en Honduras; obras que en muchos casos hacen referencia explícita al golpe de Estado acaecido recientemente y serán expuestas en la Exposición, junto a testimonios y documentales recolectados para el efecto.

Asimismo, Daniel Suarez ha producido videoartes referidos al tema, que serán proyectados las tres noches que dura el evento, y Yankel Dickerman realizará una obra de arte digital en vivo cada jornada, cuyo proceso de elaboración podrá apreciarse en una pantalla gigante. En cuanto a la música en directo, el jueves 27, estará a cargo de Vadik Barrón, el viernes 28 de Sobrevigencia y el sábado 29 de Carlos Arancibia.

La entrada es libre y se reciben adhesiones espontáneas de artistas que quieran manifestarse en esta Exposición.

http://www.expohondurasresistenbolivia.blogspot.com/



Contactos: 2424000 – 73240113 – 70103673 - 76231841

viernes 7 de agosto de 2009

DESCARGA GRATIS "ASTRONAUTA"

Resulta que la primera edición de mi disco astronauta se agotó, y mientras me devanaba los sesos pensando qué hacer al respecto, se me ha ocurrido remendar el asunto de manera temporal sumándome al fenómeno del download gratuito, recurso al que últimamente acudo asiduamente dado que es –prácticamente- la única forma de acceder a musiquita que me gusta pero que no puedo conseguir (por pobreza y/o por vivir donde vivo, lejos de países con compañías disqueras, que editan música sobre todo no comercial, rara, interesante, que sé yo: lo que no se escucha en el minibús, ya oigo a mis cuates diciendo: “uta cojudo, pero una vez a mi me ha tocado un tachero metalero”, yo sé que sucede muchachos, pero hoy no es el punto).
Entonces, atendiendo a la gente que me pidió el disco en mp3, haciendo gala de su apoyo a la democratización de la cultura o de una caradurez inefable, subo ahora el disco. Espero lo disfruten.

Les paso los links de descarga gratuita:
descarga gratis Astronauta aquí:
o aquí:
o aquí:
y también aqui:
incluso aqui ché:
nuevo link:

miércoles 8 de julio de 2009

LA VIDA CON HEADPHONES [3]

VACÍO


He aprendido a prestar más atención a la vida de las cosas
Que a las cosas de la vida,
"Lo que no te mata, te hace más Nietzsche",
reza el graffiti de tu cuero cabelludo.

Más vale perderse en esa infausta maraña
de soledades llamada ciudad
antes que ver el tiempo gotearnos
en la frente, como ambrosía.

Cuando no escribo soy lo más parecido a Garfield,
cuando estoy solo juego con el espejo a los pájaros parlantes;
hoy silencio y vacío son heterónimos de la noche.
No hay poemas inquilinos en este cuerpo.

Para poemas: este árbol

lunes 25 de mayo de 2009

SE DICE DE MIIIIIIIIIIIIIIIIIII

Es curioso e interesante echar un vistazo a la opinión que la gente tiene de uno. En mi caso, desde que hice público mi trabajo -el musical sobre todo- he tenido que lidiar con la exposición mediática, que no es precisamente algo que me emocione. Así, me paralizo y sudo como un imbécil ante las cámaras y luces de televisión, tartamudeo en las cabinas de radios y escribo macanas de las que me arrepiento luego para las revistas y suplementos culturales. Es raro. O sucede simplemente que prefiero ser conocido por mi obra y no por mi persona (que es un individuo al que muchas veces no soporto).

Mucha gente que se dedica a uno u otro menester artístico, alega la timidez como un paliativo, a veces excusa, de su comportamiento en público. Hasta el camaleón extrovertido de David Bowie declaró en una entrevista que era tímido (Carajo: si David Bowie es tímido, yo soy autista).

En estos días, los medios escritos me han dedicado un par de columnas. El domingo 17 de mayo, mi amigo Willy Camacho se mandó una amable parrafada sobre mis discos, (pasó a limpio el relato, digamos) y reivindicó mi nombre ante mí mismo (en serio, lean la nota). Gracias Willy por los copiosos elogios que me hicieron sonrojar ante la compu como un colegial.

A propósito de colegiales, el viernes 22 de mayo, fui a parar a las inexpertas manos del suplemento “de los estudiantes" del diario La Razón, donde ni siquiera se molestaron en escribir bien mi nombre, y -como si hicieran la tarea del Cole- entendieron todo al revés. Según estos imberbes, me llamo Vadic, vivo de los aplausos, era solista y ahora toco en una banda llamada Kamaleon.

Horas antes, el jueves 21 por la noche, los jóvenes cantautores que producen y conducen el segundo ciclo del programa radial “El Tentempié” (creado y producido por Sergio Antezana en su primer ciclo y transmitido cada lunes a las 8 p.m. por Radio Wayna Tambo), me sometieron a un cordial interrogatorio acerca de mi carrera musical, y terminé tocando –apremiado por la indecisión- la primera canción que escribí en mi vida. Una vergüenza. En fin pueden escuchar la entrevista el lunes 25 en la radio Wayna Tambo 101.7, a las 8 de la noche (Es probable que debido al duelo por el fallecimiento de Abraham Bohorquez, la Wayna emita el programa recién el lunes 1 de junio).


Un apunte, a propósito de una injusta omisión
Por:Willy Camacho *


El narrador efectúa un repaso de la obra del cantautor Vadik Barrón, “injustamente —dice— marginado de un sitial de privilegio en la cancionística nacional”.


A principios de 2008, Vadik Barrón, en este mismo suplemento, publicó una lista comentada de los cincuenta mejores discos que, a su criterio, se habían producido en 2007.
Por ética, Vadik omitió aquella vez incluir su propio material en este top 50. Éticamente, me parece razonable; sin embargo, dado que la lista también servía para orientar al público sobre algunas propuestas musicales que deberían ser tomadas en cuenta, creo que nos privó de un dato valioso: Astronauta, su primer disco como solista.
En casa tengo muchos libros que nunca he abierto —y probablemente nunca lo haga—, porque gran parte de mi tiempo lo dedico a la relectura de los pocos que sí leí. Algo similar me ocurre con los discos; suelo engolosinarme con un álbum y escucharlo una y otra vez, durante meses, hasta que aparece otro capaz de captar mi atención y, sobre todo, mi sensibilidad.
Así, los primeros días de este año recién escuché Astronauta —antes sólo lo había oído— y hasta hoy lo sigo haciendo. Es que se trata de un disco excepcional, compuesto por un grupo heterogéneo de canciones, cuyos ritmos van desde los del folklore nacional, pasando por la zamba, bossa-nova, jazz, funk, hasta, obviamente, el rock and roll. En otras palabras, no es un álbum monótono que pueda cansar al melómano después de un par de reproducciones.
Si bien todas las canciones tienen su encanto, destaco La sorateña —una zamba que cuenta con la participación del “Papirri”—, Velo de aire —rockerísima, con el aporte del siempre admirable Gonzalo Gómez— y Cantautor.
En esta última, Vadik ironiza sobre el adjetivo que da título a la canción, diciendo: “Si fuese un cantautor de prosa consumada, de verso elocuente y rima bien cuidada… Yo sólo rimo flores con amores, niebla-tiniebla, beso y hueso, y pare de contar. No soy un cantautor, ¡qué va!, ni en broma, pero a veces se asoman las ganas de cantar. Entonces abro muros y ventanas, secuestro a la mañana, la poso en tu portal”.
Me pareció que Astronauta era de esos discos “estrella”, que el autor nunca más podría igualar ni, mucho menos, superar. Sólo con el fin de constatar mi percepción —lo digo honestamente—, comencé a escuchar Minimalia —segunda producción como solista de Vadik— y lo único que constaté es que estaba equivocado.
Minimalia es, si no superior, al menos igual que su predecesor. Tal vez mi prejuicio se debió a la presentación: embolsado como DVD pirata, el disco parece haber sido hecho para Alasita (las copias están grabadas en formato mini-CD). Pero claro, título, presentación y contenido, en conjunto, son otra humorada del autor, pues, irónicamente, Minimalia no tiene nada de minimal.
En realidad se trata de un material multimedia que, al ser reproducido en computadora, permite acceder no sólo a las canciones, sino a sus letras, como también a fotografías, videos, poemas y textos, remitiéndonos a otra de las facetas de Vadik (recordemos que acaba de obtener una mención en el Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal).
En este disco, nuevamente se presentan ritmos y géneros variados, con letras bien trabajadas que, pese a ser —la mayoría— intimistas, expresan cuestiones universales (amor, desamor, esperanza, nostalgia… My space).
Además, en ellas se hace evidente la relación del autor con la música o, mejor dicho, con la creación de ésta; por ejemplo: Primer día (…inventé nuevas melodías, recordé lo que era alegría… mientras haya acordes, me abraces, yo cante, seremos eternos), Nuestro abrazo (…deja que mi guitarra vuele a través del viento… tocaremos una canción a cuatro manos; cantaremos una canción a cuatro labios) o Cleptomanía (…luna que baja bañándose al río, luna blanca de canciones).
Como en Astronauta, en este disco también tengo mis preferidas: My space, que es una humorística visión sobre las relaciones “virtuales” (…yo quiero ser tu amigo en My space… y juego al Narc y al God of war mientras te pueda encontrar, yo sólo quiero que aceptes mi “add”), y Los lunes, que es la canción más adictivamente triste —si vale la expresión— que he escuchado en mi vida (…y no me saludes, y pasa de largo como estos diez años que son como nubes… Los lunes, no faltes, eso sí, que yo te espero aquí como a las cuatro. Perfume y manos de mujer, no siempre serás tú, pero algo es algo).
No es mi intención dármelas de crítico musical —considerando, además, que en mi caso se cumple aquello que Borges dijera hace años en una entrevista: “La música es una expresión tan perfecta, que analizarla en palabras implica empobrecerla”—, pero considero que es justo remediar la injusta —aunque ética— omisión que el mismo Vadik hizo en su top 50.
Astronauta y Minimalia, en mi criterio, merecen engrosar esa lista y, sobre todo, ser disfrutados por el público.

*Escritor paceño
http://www.laprensa.com.bo/fondonegro/17-05-09/17_05_09_edicion4.php



"La mejor recompensa son los aplausos de la gente”
El cantautor fue solista y luego pasó a formar parte del grupo de rock Kamaleón.


“Guitarra en mano” es un espacio para que jóvenes cantautores muestren su talento en las ferias dominicales en El Prado. El artista Vadic Barrón, minutos antes de su presentación, nos respondió algunas consultas.
¿Desde cuándo y por qué te dedicas a la música?Desde que estudiaba en el colegio me gustaba la música, pero desde hace 13 años me dedico a componer y a interpretar mis canciones.
¿Cuántos CD has grabado?Como solista dos, y como vocalista del grupo de rock Kamaleón, dos CD y un DVD.
¿En qué te inspiras?En lo que ocurre a mi alrededor; no me inspiro en ninguna persona u otro artista.
¿Cuándo fue tu primera presentación y en qué escenario?El 29 de diciembre de 1996, en el Paraninfo de (la Universidad Técnica de) Oruro.
El llamado del encargado del escenario interrumpe la conversación: ¡Sigues Vadic! El músico toma la guitarra y sube al escenario. Nosotros nos aprestamos a tomarle fotografías y a escuchar sus composiciones. Al finalizar el espectáculo nos mira y sonriente dice: “Lo ven chicos, ésta es nuestra gran recompensa: los aplausos”.
WIÑAY WAYRA, colegio Lindemann

viernes 22 de mayo de 2009

CANCIÓN TRISTE

foto de Wara Vargas

Siempre llegamos tarde. O es que algunos se van temprano. En el caso del Abraham, demasiado temprano y de una manera que confirma que la gente, el mundo y la vida pueden ser una auténtica mierda cuando se lo proponen.

No hice, no hago, no sé si alguna vez haré hip-hop. No es un requisito para disfrutar y admirar la enorme y prolífica obra –prematuramente trunca-, plena de lucidez y talento, reflejada en el proyecto Ukamau y Ke, que el joven rapero nos lega. Me despido como un fan. Como alguien que tuvo la fortuna de -apenas- conocerlo (sería pretencioso, oportunista y boludo decir que éramos amigos) y de escuchar en vivo su flow combativo, comprometido, orgánico, inteligente.

Abraham Bojorquez se lleva consigo mucho de lo mejor del lozano hip-hop nacional. Un abrazo a la distancia.

Lee la crónica completa en
www.revistalamalapalabra.blogspot.com